Aprendizaje social y emocional

Daniel Goleman. Aprendizaje social y emocional. Inteligencia emocional

     Durante este curso, mi hijo va a trabajar las emociones en su clase de 5 años de Infantil. ¡Qué interesante! Cuando he visto la primera actividad de esta propuesta didáctica, que debíamos hacer en familia con él, mi mente se activó y me puse a investigar cómo enseñar las emociones. ¿Por qué? Pues porque es un tema de actualidad, del que cada vez hay más literatura y porque, aunque van surgiendo herramientas como el libro El Monstruo de los Colores o El Emocionario que nos sirven de guía a padres y docentes, necesitaba comprender mejor para adentrarme en el jardín de las emociones.

     De momento, os dejo parte de la información que se emitió en el programa nº 130 de REDES. Por si no os suena era un programa de divulgación científica, dirigido por Eduard Punset. Hoy podéis verlo en la web de Radio Televisión Española.

     En dicho programa, Punset entrevistaba al neuropsicólogo Richard Davidson, al psicólogo Daniel Goleman y al monje budista y biólogo Matthieu Ricard, implicados todos ellos en la investigación y divulgación de la importancia del aprendizaje social y emocional para el desarrollo del individuo. Aprendizaje que es presentado como un GRAN DESAFÍO. Y es cierto que es un desafío de gran magnitud porque, ¿cómo enseñar a reconocer y controlar las emociones? ¿Cómo hemos aprendido nosotros, si es que hemos aprendido? No sé si estarán de acuerdo, porque cada cual tendrá su experiencia, pero la cuestión social-emocional la hemos adquirido muchos de nosotros bajo el sistema del “ensayo-error”, sin saber muy bien qué era lo que se sentía y mucho menos cómo se podía gestionar o controlar.

     Sin lugar a dudas, esta situación que hemos vivido hasta ahora no es más que la consecuencia de una enseñanza decimonónica dirigida a la preparación de futuros hombres dedicados al mundo pragmático y racional de la empresa y de la economía. Y digo hombres porque la cuestión de la mujer era aún peor; se la preparaba para ser la madre y esposa de los hombres. Pero como esa parte de la historia ya está caducada, al menos en el mundo desarrollado, vamos a seguir con la enseñanza que nos toca vivir ahora y que como venimos diciendo es ENSEÑAR LAS HABILIDADES SOCIALES Y EMOCIONALES.

Matthieu Ricard. Aprendizaje emocional y social. Contemplación y meditación
Richard Davidson. Aprendizaje social y emocial. Inteligencia emocional.

     Richard Davidson nos habla de la importancia que tiene el control de las emociones negativas para el desarrollo de los niños y niñas. ¿Qué cierto es, verdad? El miedo nos paraliza. Como dice la canción de Pedro Guerra:

“(…) el miedo es una raya que separa el mundo 

el miedo es una casa donde nadie va 

el miedo es como un lazo que se aprieta en nudo 

el miedo es una fuerza que me impide andar (…)“.

     Tan solo el hecho de pensar que no somos buenos para algo hace que nos sea muy difícil enfrentarnos a ello. Por esos debemos controlar la negatividad y disiparla, para que no nos interfiera en el aprendizaje y en el desarrollo.

     El mensaje del autor de Inteligencia emocional, Daniel Goleman, es tranquilizador. Él asevera que nosotros podemos controlar nuestras emociones e incide en la idea de que “enseñar habilidades sociales y emocionales desde que tienen 5 años y hasta la Universidad es muy eficaz” porque los vuelve mucho más cívicos y mejores estudiantes. Goleman nos recuerda que  pensar que la cognición y las emociones son dos cosas totalmente separadas ES UN ERROR, ya que están en la misma área cerebral. En consecuencia, AYUDAR a los niños a gestionar mejor sus emociones significa que pueden aprender mejor.

     Ahora bien, ¿cómo conseguir este aprendizaje? ¿Cuáles son las herramientas que están investigando para que nos ayuden a conseguir dichos objetivos? Una es la contemplación, o dicho de otro modo, la meditación. Iniciarnos en esta práctica e iniciar a nuestros hijos e hijas en ella desarrolla la atención que es, en definitiva, la base de todo aprendizaje. Si nuestra mente está dispersa y no está calmada es muy difícil avanzar. Para evitar este “descontrol” al que tan habituados estamos, Matthieu Ricard nos propone hacer ejercicios fijando nuestra concentración en la respiración porque nos permite fijar la atención en la leve sensación que provoca el aire al entrar y salir por los orificios nasales. Con este sencillo ejercicio conseguiremos “calmar la mente”, hacerla menos dispersa, y aunque al principio nos resulte difícil, si somos “perseverantes” lo conseguiremos.

     En definitiva, para enseñar a nuestros hijos a meditar, a comprender y controlar las emociones y las habilidades sociales, nosotros también deberíamos comprometernos con estos nuevos planteamientos educativos, que como dice Goleman, estarán muy presentes en la siguiente década.